domingo, 20 de diciembre de 2009

A vueltas con el e-book: tecnocratizar la enseñanza

De tanto navegar por la red para encontrar información sobre las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) me topo de bruces con un blog que expone las maravillas de las nuevas formas de comunicación:rociocabanillas.blogspot.com y cómo se pueden aprovechar para aplicar en la profesión docente.
Al mismo tiempo recuerdo el libro de Eva Sanagustín, "Tu blog paso a paso", en el que anima a cualquiera a publicar un blog: "Escribir un blog significa tomar parte en la conversación. Con cada post, inicias una idea para debatir con tus lectores. Atrás queda el monólogo al que los medios nos habían acostumbrado. Los blogs facilitan la comunicación horizontal, es decir, de igual a igual, sin jerarquías".



Pues he decidido hacer un pequeño experimento aprovechando la irrupción de los libros electrónicos o e-books: preguntar a varios profesionales cuál es su opinión sobre estos nuevos aparatos tecnológicos. A Isabel Aller, profesora de secundaria en el I.E.S. ¨Xosé Neira Vilas de Oleiros, utilizar estos aparatos en el aula le parece "interesante, por la facilidad de acceso a los contenidos y por el bajo coste de la actualización de las materias que se imparten"; a Miguel Orosa, profesor de biología en el I.E.S. Terra de Soneira en Vimianzo (A Coruña), es de la opinión de que "los libros electrónicos suponen un gran avance en el acceso a la información, pero siempre que sean accesibles a todo los alumnos, independientemente de su condición socioeconómica"; para María Novoa, profesional de Televisión de Galicia y convencida del libro electrónico mucho antes que se popularizara, las nuevas tecnologías "son lo que nos queda. Tienen muchas ventajas: son fáciles de usar y te permiten conocer datos que de otra manera no sería posible; los niños son los más aventajados en su uso porque no tienen los prejuicios que tenemos los mayores".

Está claro que sea para crear o utilizar un blog o bitácora, o bien para apostar por el libro electrónico o e-book, parece que siempre habrá pros y contras cuando se trata de algo nuevo, pero creo que la cuestión está en otra parte: ¿aprende más y mejor un alumno con todas las TIC a su alcance o se trata de una cuestión de actitud?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Temblad malditos, llega el libro electrónico

El diez por ciento de los libros que se publican en España ya se editan en formato digital. Y es un dato del Ministerio de Cultura fechado en el año 2008. Estas navidades parece que el regalo de moda, dejando aparte lo que eso conlleva, apunta a que será el libro electrónico, la última propuesta tecnológica para dejarnos en las tiendas los escasos euros que aún sobrevivan a la crisis.
Pero como sucedió con otros adelantos de las telecomunicaciones, la presentación de este cachivache de circuitos miniaturizados ha causado un gran revuelo en el mercado editorial: por una parte están los que alaban las posibilidades que ofrece el invento mientras que para otros lo único que les preocupa es la pérdida de beneficios económicos y la intromisión en los derechos de autor.

En el planteamiento de este foro en torno a aquellas innovaciones tecnológicas y su repercusión en la docencia, el enfoque a defender es un tanto conciliador, pues lo mismo sucedió con el teléfono móvil, con los ordenadores portátiles y con las redes sociales.

Si el libro electrónico o "e-reader" ayuda a fomentar la lectura entre los alumnos, bienvenido sea; sino, pues será un aparato más colgado del enchufe eléctrico y del que nos olvidaremos en breve a menos que las multinacionales descubran que su rentabilidad merece la pena, por lo que nos perseguirá hasta en la sopa.
Sin embargo, y todo hay que decirlo, su potencial está ahí. Imaginen la desaparición de los libros de texto y de las mochilas de los alumnos; la posibilidad de sincronizar la pizarra electrónica del aula con el cachivache y la opción de conectarlo vía wifi a cualquier fuente de información (llámese diario electrónico, biblioteca virtual o bitácora informativa).
Bien es cierto que antes los alumnos tendrían que aprender a utilizarlo y también los docentes, y antes de eso, tanto unos como otros deberían tener posibilidades reales de adquirirlo. Pero por un momento, sería gratificante imaginarse el aula perfecta. Total no cuesta nada, y la realidad siempre está ahí a la vuelta de la esquina y en forma de monda de plátano con la que partirnos la crisma....

viernes, 18 de diciembre de 2009

Churras y merinas en las TIC de la enseñanza

"Catorce mil alumnos de cuatro cursos irán a clase con portátil antes de abril". Así se despacha el diario compostelano El Correo Gallego con el proyecto de informatización de las aulas previsto por la Xunta de Galicia en el actual curso docente. Y mientras tanto se agitan las revueltas aguas en las que se mueven las TIC y la docencia más ortodoxa. Mientras los estudiantes utilizan sus teléfonos con tecnología HSDPA, envían mensajes en tiempo real aprovechando la cobertura WIFI de última generación, emplean el SKIPE en casa para reducir sus gastos y los servicios MEGAUPLOAD con los que descargan contenidos de cualquier parte del mundo en segundos, muchos docentes reaccionan con sarpullido a la mera mención de encender un ordenador para registrar sus evaluaciones.
Jamás se había producido una brecha tan grande entre los conocimientos del profesor y de sus alumnos, y un desencuentro tan significativo entre las expectativas de unos y de otros. Los alumnos son incapaces de filtrar la saturación de información que reciben a través de sus nuevos instrumentos tecnológicos, y los docentes se ven desbordados a la hora de orientarlos, porque se han visto totalmente superados por una tecnología que no para de cambiar, sea por necesidad, sea por un simple criterio de beneficio empresarial.

Es entonces cuando surgen los debates inútiles en torno a la utilidad de determinadas materias (las lenguas muertas o las aplicaciones matemáticas descriptivas) o sobre las aviesas intenciones de crípticas aplicaciones informáticas (léase redes sociales y aberraciones lingüísticas practicadas en las mismas).
La tecnología está ahí y ya no hay vuelta atrás. Esto no quiere decir que el latín sea inútil ni que los atajos lingüísticos de los mensajes de los teléfonos móviles constituyan insultos a la gramática tradicional. Se trata sencillamente de que es necesario reducir la frontera que separa ahora mismo a estudiantes y profesores.


Los alumnos deben saber que los nuevos instrumentos tecnológicos son eso mismo, medios para conseguir un fin, el del conocimiento; los profesores por nuestra parte deberíamos hacer un ejercicio de autocrítica y preguntarnos por qué en menos de un decenio nuestros alumnos han sido capaces de sonrojarnos con su dominio de Internet y de las últimas posibilidades de las telecomunicaciones.

Tal vez podremos trivializar las TIC, pero entonces estaremos haciendo precisamente lo más contraproducente, mezclar churras y merinas.

La comunicación audiovisual no es mejor, es diferente

Las nuevas tecnologías han instalado el lenguaje audiovisual al frente de la transmisión de la información. Y es por ello que su repercusión en la docencia, desde el punto de vista práctico, también se ha dejado notar en el mismo sentido. Si hasta ahora la explicación de los contenidos y de los conceptos en la docencia estaban protagonizados por la comprensión escrita y oral, con la irrupción de las nuevas tecnologías la competencia audiovisual resulta fundamental tanto para estudiantes como para docentes . Y no deja de ser una materia delicada, pues los estudios en lenguaje audiovisual se remontan a una época relativa temprana, a principios del siglo XX, frente a la dilatada trayectoria histórica de la docencia tradicional.
Frente a los procesos de lectura, comprensión y reflexión que dominan el proyecto tradicional de enseñanza, el lenguaje audiovisual de las nuevas tecnologías se caracteriza por tener un mayor impacto emocional sobre los receptores, pero al mismo tiempo, un menor tiempo de reacción para realizar una comprensión reflexiva y crítica de la información que reciban. Esta consecuencia es debida al propio proceso de comunicación e interpretación que realiza el cerebro dependiendo de si la información necesita una interpretación racional (la lectura) o si es recibida sin pasar por ningún tipo de filtro (la imagen).
Es por todo esto que se puede afirmar que los nuevos contenidos ofrecidos por las TIC alcanzan a los receptores, los estudiantes, de una manera más directa que las formas tradicionales de docencia. Pero también es cierto, que dadas las limitaciones de información que conllevan estos contenidos, es necesario adaptarlos a los usuarios que finalmente los reciban.

No se trata en definitiva de que los alumnos aprendan menos por utilizar más contenidos audiovisuales, pero la utilización de estos contenidos supone un mayor esfuerzo por parte de los docentes para conseguir los mismos resultados. El Quijote de Cervantes nunca podrá ser eclipsado por la serie que para TVE dirigió Manuel Gutiérrez Aragón en 1991, pero sí puede suponer un principio de acercamiento para muchos estudiantes para los que la lectura implica un esfuerzo añadido. En definitiva, la comunicación audiovisual que imponen las TIC no es mejor a la promocionada por la docencia tradicional; sencillamente, es diferente.

El reto de la nueva docencia

La sociedad de la Comunicación y del Conocimiento en la que vivimos actualmente se ha desarrollado gracias al impulso sufrido en el último decenio por las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Sin estas el concepto de globalización, de llegar en tiempo real a cualquier lugar del planeta, sería imposible. Es por ello que las nuevas tecnologías ofrecen hoy a sus usuarios un abanico de posibilidades impensable hasta hace pocos años. Y es entonces en el terreno de la docencia, donde las nuevas tecnologías pueden experimentar un importante lugar de experimentación. La docencia necesita enfoques diferenciados a la hora de abordar la educación de los alumnos porque las necesidades de la sociedad y de los estudiantes ya no son las mismas de antaño.